“CACHA’S STUDIO”
Estoy deprimido. Sinceramente, creo que me he equivocado por completo en el enfoque que he dado a mi carrera. Tantos años estudiando cine, viendo películas de todo tipo incluso en idiomas que no aparecen ni en las instrucciones de los peladores de plátanos, leyendo a eruditos, analizando movimientos, nuevas olas, planos, luz, sonido… ¿Y todo ello para que? Pues para que tantas horas invertidas sentado en esta actividad pasiva hayan hecho que mi cuerpo peluchoso esté fofo y sin forma. Con lo bonito y emocionante que hubiese sido dedicarme al fascinante mundo de la interpretación y matricularme en el “Cacha’s Studio”… Y es que si en el siglo pasado estaba de moda la escuela de donde emergió Marlon Brando, en este definitivamente gana por goleada esta nueva gran academia de interpretación. No hay mas que echar un vistazo al panorama actual del mundo del cine para saber que si quieres tener un mínimo futuro como actor tienes que trabajar al máximo… tu cuerpo.
Olvídense de cuidar por ejemplo la dicción, (en este país nadie se ocupa de semejante nimiedad desde hace mas de 30 años que son los que lleva de carrera Jorge Sanz), o de Stanislavski y su método. Y conste que por mí, ningún problema, pues el verdadero talento nunca ha requerido de parches y escuelas que lo único que quieren es hacer carrera a costa de uno en vez de que sea uno el que la haga…
El cine, como buen arte de lo visual, ha tomado conciencia de que lo verdaderamente importante es “lo que se ve”. Si en los últimos tiempos hay un ejemplo claro de este nuevo talento, del triunfo del Ceniciento que se convierte en Príncipe Azul de las adolescentes de todo el mundo gracias a este innovador método de interpretación, este es un jovencito llamado Taylor Lautner.
Taylor tenía un papelito de amigo pagafantas de la chica “Bella” en una película pequeña e independiente llamada “Crepúsculo (Twilight)”, e interpretaba al típico pardillo de pueblo que además pertenece a una “minoría racial”, un indio tímido que esconde tras su larga y sedosa melena sus profundos sentimientos hacia su vecinita.
Así las cosas y tras el boom de la primera entrega, ante la toma de protagonismo del personaje de Jacob Black en la segunda parte, los productores pensaron en sustituir al pobre Taylor por otro actor mas conocido y con mas años de estudios y experiencia en el “Cacha’s Studio”. Pero nuestro héroe, lejos de dejarse amilanar ante el desafío y con el apoyo de Kirsten Stewart, graduada Cum Laude en la especialidad “Mohines Naturalistas”, decidió agarrar el toro por los cuernos y en tres meses hacer un intensivo y sacarse toda una carrera de 2 años. Noche y día, sin desfallecer un solo instante, hincó los codos en la máquina de bíceps y se machacó sin descanso. Y como nos viene ilustrando el cine americano desde hace décadas, todo gran esfuerzo tiene su gran recompensa. Taylor consiguió el papel por méritos propios y sobrados y el resto es historia, llegando a eclipsar por completo a los dos anteriores protagonistas y siendo ya el actor joven mejor pagado y con mas proyectos de todos los tiempos.
Por cierto, al contrario que Sansón, la pérdida de su melena ha sido otro de los secretos de su éxito, unido a la indumentaria del personaje, el sueño para cualquier madre mileurista que no dispone de liquidez para invertir en el disfraz de carnaval de su retoño: Unos pantalones vaqueros andrajosos cortados por encima de la rodilla y una calcomanía en el brazo. Claro que la parte mas importante del atuendo la tienes que portar tu mismo: Unos relucientes y perfectamente simétricos abdominales que hacen entrar mas en éxtasis a las adolescentes de lo que nunca lo llegó a estar la protagonista de “Camino”. Y para muestra, aquí tienen un poema creado por una de sus admiradoras y extraído de ese blog imprescindible bien llamado “¡Ai oma que ricos!”:
Oración Jacob Black
Jacob Black, que estás en La Push,
santificada sea tu sonrisa;
venga a nosotros tu moreno cuerpo;
Haznos tuyas tanto en la tierra como en el cielo.
Deslúmbranos con tu hermosa mirada cada día;
No perdones las ofensas,
como nosotras tampoco
perdonamos a los que te ofenden;
déjanos caer del acantilado,
y líbranos del mar.
Amen
Atrás queda la Iglesia de la Cienciología, mientras Cruise se hunde en la miseria si quieren ser actores y triunfar como Taylor no lo duden y matricúlense en el “Cachas Studio”. Por supuesto, todo lo expuesto anteriormente también sirve si quieren enfocar su carrera hacia el mundo televisivo. Basta con observar cualquier serie patria actual para darse cuenta de que para hacerse un hueco en este medio también tienes que ser un graduado en esta escuela, y si lo complementas con un Máster en “Glúteos Duros” tienes todos los números para conseguirlo.
Y ahora si me excusan, voy a apagar el ordenador y a comenzar a dar un buen uso a mis enciclopedias como pesas y a matricularme en mi nueva escuela. Sudaré la gorra y en unos meses podré conquistar a mi nuevo amor, esa preciosa orangutana que responde al nombre de Gabourey Sibide y que hace un papelón en “Precious”. ¡Todo un talento natural y sin pasar por ninguna escuela!











